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15 de mayo de 2010

La pobreza en los medios de comunicación

Un estudio realizado por la Asociación Civil Periodismo Social, entre los meses de julio y octubre de 2009, sostiene que el 70% de los siete diarios más importante del país, no tienen un proceso de seguimiento de las noticias vinculadas a la pobreza. La excepción son aquellas que, por su impacto, ocupan la agenda varios días. También, que hay pocas fuentes relacionadas a este asunto y que más del 60% consulta como fuente a individuos que ejercen en el gobierno o especialistas; excluyendo así a las personas afectadas como primera opción. ¿Por qué tanta exclusión? ¿Cuál es el motivo por el cual varios periodistas, no se comprometen con las historias de vida de los afectados, cómo valor periodístico? ¿Qué lleva a los informadores a que utilicen un lenguaje peyorativo?

Por Huber Ezequiel Baca

Cuando los medios de comunicación tratan este tipo de noticias, resulta chocante escuchar o leer el vocabulario que utilizan para cubrirla: “Indigentes”, “Marginados”, “Carentes”, “Precarios”, “Excluidos”, “Necesitados”, “Mendigos”. El lenguaje peyorativo por parte de los periodistas genera no sólo una estigmatización sobre este tema, sino también, una ofensa a aquellas personas que se encuentran en esa situación. Asimismo, es necesario decir que éstos encasillan todo el tiempo términos que se hacen usuales en la vida cotidiana. Al ser proveedores de información y tener una llegada masiva a diferentes sectores del país, imponen pensamientos sobre gran parte del público. Esto genera que se establezca como un tema común o se adopte una misma idea que el informante en cuestión. Hay que tener en cuenta que “un pobre” no es un “NBI”, sino una persona cuyos derechos humanos básicos no están siendo garantizados. Al mismo tiempo, es habitual que a los afectados se los haga responsable de su condición, ya sea por omisión o acción de sus necesidades.

Se necesita un cambio. Principalmente, en la forma de comunicar. El periodista debería integrar a todos los actores sociales del escenario público, y establecer una pluralidad en la cobertura de los hechos. Sumado a esto, dejar de lado los intereses, la segmentación de los temas sociales, el énfasis sobre la inseguridad, el sensacionalismo, la criminalización y el mal uso del lenguaje. Es fundamental sumar a los protagonistas como fuente, como también respetar la intimidad de ellos. Los afectados son seres humanos y no un número estadístico. Ante este problema se debe ofrecer una solución. La información que se emite, debería ser considerada un servicio para el lector. Pero en la mayoría de los casos no lo es.

Es imprescindible dar a conocer lugares, espacios o direcciones a la sociedad; para que sepan a donde dirigirse. Tanto sea para los que necesitan de esa ayuda, como para los que estén en condiciones de ofrecerla. También, Incluir a las ONG’s a la misma altura que a los actores provenientes de la política y la economía, ya que aportarían una mirada más profunda sobre la problemática en cuestión y facilitarían material necesario para efectuar algún tipo de ayuda.

19 de noviembre de 2009

La privatización del ferrocarril: el antes, el durante y el después


A lo largo de los años, Argentina fue pasando por diferentes etapas en su estructura ferroviaria. Lo que fuera el tren para todos, hoy es simple chatarra. El gobierno de Carlos Saúl Menem fue determinante para que esto pase: privatizó el servicio y quedó en manos de capitales privados. Los únicos perjudicados son los ciudadanos. Mientras tanto, las empresas concesionarias enriquecen sus bolsillos. Aquí, una investigación de lo que ocurrió con el desguace de los trenes.

Por Huber Ezequiel Baca

El inicio
La historia del sistema ferroviario en Argentina comienza en 1857, año en el que se inaugura la primera red ferroviaria del país. La misma estaba compuesta por 10 kilómetros de vía, que unían el trayecto que partía desde el centro de Buenos Aires hacía el este de la ciudad.
De 1870 a 1914 la red ferroviaria se fue extendiendo hasta llegar a 47.000 Km. de vías. La construcción se llevó a cabo con aportes de capitales franceses e ingleses. Los capitales extranjeros conseguían un rédito muy importante al aportar sus tecnologías y explotar los recursos humanos que tenían a su disposición. A pesar de ello, se habían generado grandes construcciones de ramales con subsidios del Estado; como las estaciones de La Plata y Retiro. En 1946 llegaría la nacionalización de los trenes y del sistema ferroviario del país: nacen los ferrocarriles argentinos. Había un total de 50.000 Km. de vías, donde 40.000 Km. estaban inutilizables. Juan Domingo Perón, el entonces presidente, compró bienes directos e indirectos a los capitales ingleses, los cuales incluían más de 20 mil propiedades ferroviarias. La estatización incluía tanto trenes de carga como de pasajeros. Esto permitió el desarrollo y crecimiento de diferentes pueblos y ciudades, que entraban en comunicación con gran parte del país. La red ferroviaria llegaba a tener 47 Km. de extensión y se ubicaba como una de las más amplias del mundo. Paralelamente, se crearon escuelas de ingenieros ferroviarios; donde se capacitaba a miles de personas y se originaban nuevos puestos de trabajos. Así, comenzaba la época dorada de los ferrocarriles.

Durante diez años, los trenes pasaron a ser unos de los recursos primordiales de los argentinos. El Gral. Perón lograba reivindicar la idea que, años atrás, proponía Scalabrini Ortiz: que los trenes sean patrimonio estatal. La Empresa de Ferrocarriles del Estado Argentino (EFEA), posteriormente Ferrocarriles Argentinos, conseguía articular toda la red ferroviaria en 6 líneas: Urquiza, Roca, Belgrano, Sarmiento, Mitre y San Martín. Pero, la ilusión se empezaba a desmantelar de a poco.
En 1955, se producía el golpe de estado autodenominado Revolución Libertadora. Y más tarde, en 1958, Arturo Frondizi llegaba a la presidencia de la nación.

En ese lapso, los conflictos políticos azotaban la economía del país: Argentina ingresaba al FMI. Esa integración significaba un retroceso económico y una dependencia por parte del órgano internacional. El gobierno de ese momento comenzó a pedir préstamos y, al mismo tiempo, establecía contactos con Estados Unidos; otorgando concesiones a empresas de camiones y automóviles. Paralelamente, comenzaba a desarrollarse el Plan Larkin, que consistía en la reducción del sistema ferroviario y así reemplazar gran parte de las vías por carreteras. Junto a eso, se sumó el plan de estabilización monetaria que hacía que el país comience a hundirse en una crisis financiera.

A medida que fue pasando el tiempo, la situación fue empeorando. En 1961, se llevó a cabo una manifestación por parte de trabajadores ferroviarios. La huelga fue encabezada por mujeres, las cuales fueron las primeras en ser reprimidas. El sistema del ferrocarril estuvo detenido por 42 días. Luego del reclamo, hubo cientos de despidos. Pero, lograrían que el Plan Larkin se suspendiera.

Con las posteriores llegadas de las dictaduras (Juan Carlos Onganía, en 1966, y Jorge Ragael Videla, en 1976) se intensificó la reducción de los ferrocarriles para dejarle espacio a las compañías automotrices: se comenzó a levantar kilómetros de vías y, además, se clausuraron varios ramales. El Plan Larkin era retomado. La mayor parte de noroeste argentino quedó desabastecida en cuanto a trenes de transportes de pasajeros. El sistema ferroviario de a poco iba siendo fragmentado y arrasado por parte de una historia negra de la Argentina. Sumado a esto, tuvo mucho que ver la medida económica planteada, en 1976, por el Ministro de Economía de esa época, Alfredo Martínez de Hoz. El plan consistía en congelar los salarios de los trabajadores, anular los subsidios de las exportaciones, y darle el beneficio a los bancos privados de controlar y emitir todo tipo de crédito. Por aquél entonces, Martínez de Hoz decía: “Achicar el Estado es agrandar la nación”. Ante esta situación, las instalaciones ferroviarias se encontraban con la mitad de su sistema en un estado deplorable y miles empleados del sector eran despedidos.

La (des)ilusión

El fin de la dictadura pronosticaba un panorama alentador para el pueblo argentino. En 1983, llegaba “la vuelta de la democracia”: Raúl Alfonsín asumía la presidencia. Aunque tenía una importante responsabilidad: mejorar la situación económica del país, heredada por los anteriores gobiernos. Sin embargo, la ilusión volvía a desaparecer. La política económica fue un factor clave en su mandato. Concluía 1984 y el salario real aumentaba un 35 %, sin embargo la inflación llegaba a un 600% anual. Por esto, se produce el cambio de ministro de economía: Juan Vital Sourrouille reemplazaba a Bernardo Grinspun.
Con la llega de Sourrouille se lanzaría Plan Austral. El mismo constaba en crear una moneda alternativa al peso argentino. El plan funcionaría bien al principio: en octubre de 1985, la tasa mensual de inflación registraría un 2%. Pero, en 1986, recaía nuevamente la economía.

La inflación volvió a subir. Los precios de exportación cayeron en un 40% y el congelamiento de precios no dio resultado.
Hubo varios intentos de Rodolfo Terragno, Ministro de Obras y Servicios Públicos del gobierno de Alfonsín, de llevar adelante las privatizaciones de los trenes, pero la fuerte oposición de los empleados no logró que ese plan llegue a buen puerto. La inflación iba aumentando cada vez más. En 1988, Argentina entraba en un retraso de pagos de su deuda externa. Y tras el fallido Plan Primavera, el dólar disparado a un alto precio y la pobreza aumentada en un 25%, Alfonsín decidía adelantar las elecciones presidenciales. Es aquí, donde se produce el fin de la esperanza de volver a tener un tren para todos. La llegada de Carlos Menem a la presidencia, se adelantaría 7 meses antes de que finalizara el mandato del Dr. Alfonsín. Y es aquí también, donde comienza el éxodo de las privatizaciones.

En 1989, el denominado Consenso de Washington era llevado acabo en Estados Unidos y se formulaba un documento que establecía evitar el crecimiento del Estado; fortaleciendo el sistema capitalista mundial. La idea era impulsada para aquellos países en situación de emergencia económica. Esas recomendaciones eran promovidas por organismos como el FMI, el Banco Mundial y la Reserva Federal Estadounidense, quienes integraban dicho consenso.

El gobierno de Menem adoptaba estas medidas. Y el 17 de agosto de ese año, finalmente, se sanciona la ley 23.696, conocida como la Ley de Reforma del Estado. La misma, constaba en establecer medidas neoliberales y reducir el Estado a su mínima expresión. Las medidas de privatizaciones incluían al sistema ferroviario argentino. Todas aquellas empresas pertenecientes al Estado pasarían a ser parte del sector privado. El Estado argentino iba a diseñar el sistema de concesiones, el cual se implementaría con cada empresa que se haga con los servicios de trenes. La frase del ex presidente todavía retumba: “Ramal que para, ramal que cierra”. Los trenes y las redes ferroviarias eran divididos por las provincias argentinas.

La privatización
La mayoría de las concesiones que se entregaron eran a empresas vinculadas a transportes del automotor y colectivos. A priori, cabe destacar, que las primeras concesiones comenzaron con el sistema ferroviario de cargas; incluyendo el material rodante. Su privatización fue a nivel nacional y no fue segmentada en provincias como lo fue la red de ferrocarriles de pasajeros. La línea de cargas se dividió en 6 subsistemas a ser concesionados por 30 años, con una opción a renovar por 10 años más. Las empresas que se adjudicarían cada red tendrían que hacerse cargo de reconstruir o reparar los trenes y las instalaciones. Así mismo, llevar a cabo el mantenimiento de toda actividad vinculada al sistema. Los Datos extraídos, textualmente, del sitio oficial de la Comisión Nacional de Regulación del Transporte de Argentina (http://www.cnrt.gov.ar/), confirman que las concesiones que se llevaron a cabo fueron: Nuevo Central Argentino S.A. (4.752 Km.), que une Buenos Aires con Rosario, Santa Fe, Córdoba, Tucumán, Río IV y Santiago del Estero (La Banda); América Latina Logística Central S.A. (Ex Buenos Aires al Pacífico S.A). (5.254 Km.), que comunica Buenos Aires con Junín, Rufino, San Luis, Mendoza, San Juan, San Rafael y accede al puerto de Rosario; Ferrosur Roca S.A. (3.377 Km.), que conecta Buenos Aires con Necochea-Quequén, Tandil, Olavarría, Bahía Blanca, Neuquén y Zapala; Ferroexpreso Pampeano S.A. (5.094 Km.), que enlaza a los puertos del complejo San Martín-Rosario con Bahía Blanca por medio de dos líneas troncales y varios ramales; América Latina Logística Mesopotámica S.A. (Ex Ferrocarril Mesopotámico S.A). (2.704 Km.), que articula Buenos Aires con Rojas, Concordia, Paraná, Paso de los Libres, Monte Caseros, Corrientes y Posadas; y Belgrano Cargas S.A. (7.347 Km.), que vincula Buenos Aires con Rosario, Santa Fe, Córdoba, Resistencia, Salta, Jujuy, Tucumán, Catamarca, San Juan y Mendoza, y la localidad de Salta con Formosa.

El desarrollo de las concesiones de los trenes de cargas tuvo fin en 1995. Obviamente, con un resultado nefasto: quedaron miles de kilómetros de vías inutilizables a raíz de que las empresas dejaron de ofrecer el servicio en algunas estaciones. Además se redujo el personal, por lo cual hubo una ola masiva de despidos.

Hay que hacer un espacio aparte para la concesión de la línea General Belgrano. En 1998, se aprobó el dictado de la Resolución Nº 1560; el cual le concedía a la Unión Ferroviaria la concesión de esa línea. Finalmente, en 1999, el sindicato fue el que se hizo cargo del ferrocarril y de la red, mediante el decreto 1037/99. Para esto, el Estado iba a aportar 250 millones de dólares en el perfeccionamiento del llamado Belgrano Cargas S.A.
El Secretario General del gremio de la Unión Ferroviaria, José Pedraza, supo llevar una sociedad con Menem, cuyo resultado llevó a la destrucción total del servicio. Varios talleres, que quedaron abandonados, fueron totalmente saqueados. Muchos de los vagones del Belgrano Cargas han sido encontrados en países vecinos: como Brasil y Chile. Pedraza, al controlar el sindicato y la línea Belgrano, estableció un monopolio sobre los trabajadores que desencadenó en huelgas y despidos. En 2004 se llamó a una licitación para captar nuevos accionistas en la concesión del Belgrano Cargas, ya que los 250 millones de dólares que el Estado iba a aportar, no se hizo efectivo. Posteriormente, en 2006, la Sociedad Operadora de Emergencia S.A., se haría cargo de operar el servicio ferroviario de esta línea. De los cuales 7.347 kilómetros de extensión, sólo 4.789 Kilómetros operan y 2.558 Kilómetros quedaron sin circulación.

El sistema ferroviario de pasajeros también iba a ser concesionado. A diferencia del de cargas, como se menciona anteriormente, fue privatizado y dividido por provincias. En 1991, Ferrocarriles Argentinos fue segmentada. La empresa pública, que era la encargada de suministrar los trenes en todo el país, seguiría prestando sólo los servicios de corta, media y larga distancia. A raíz de su división, la compañía FE.ME.SA, sería la que se ocuparía del área metropolitana de la ciudad de Buenos Aires.
Ese año, el gobierno de Carlos Menem decidía llamar a un licitatorio internacional para concesionar los trenes y las redes ferroviarias. Entre todas las redes, se incluyó la fracción de la línea de subtes Urquiza, que tenía conexión con parte del ferrocarril. Tomando como referencia, también, el sitio oficial de la Comisión Nacional de Regulación del Transporte de Argentina, las empresas que se harían cargo de las diferentes líneas serían: Metrovías SA, de la línea Urquiza y de la red de subterráneos; Transportes Metropolitanos Gral. Roca SA, de la línea Roca; Transportes Metropolitanos Belgrano Sur SA, de la línea Belgrano Sur; Transportes Metropolitanos Gral. San Martín SA, de la línea San Martín; Trenes de Buenos Aires, de las líneas Mitre y Sarmiento; y Ferrovias SAC, de la línea Belgrano Norte.
El gobierno otorgó las concesiones a fines de 1992, por un lapso de 10 años, con opción a renovar por 10 más. En el caso de Metrovías, la concesión fue concedida por 20 años. Pero, los trenes privatizados, recién entrarían en funcionamiento en 1994 y 1995. Entre las condiciones que se presentaron, se sostenía que el Estado iba a ser el que establezca el precio de los boletos de todos los trenes. También, sería el que determine la franja horaria y la calidad del servicio. Pero, en caso de que la calidad del servicio fuera perfeccionada por cualquier empresa, se aumentaría automáticamente el costo de cada pasaje. Algo que nunca pasó, sin embargo el Estado siguió aumentando su tarifa año tras año y aportando subsidios.

El desguace

Las privatizaciones hacían que las corporaciones tengan a su disposición la reducción del personal: cuestión que dejó sin empleo a muchos trabajadores del servicio.
En 1993, Ferrocarriles Argentinos dejaría de existir. El proceso de concesión a nivel nacional fue diferente: cada provincia debería hacerse responsable del transporte de trenes. Ya sea de forma concesionada o no. Con la inexistencia de Ferrocarriles Argentinos, el sistema ferroviario nacional quedaría a cargo del Ente Nacional de Administración de Bienes Ferroviarios (ENABIEF). Algunas provincias como Buenos Aires, Chaco y Río Negro quedaron a cargo de las empresas FERROBAIRES, SEFECHA y SEFEPA, respectivamente.
Volviendo al servicio de trenes de la ciudad de Buenos Aires, luego del vencimiento de las concesiones entre el 2005 y el 2007, todas las empresas renovaron su concesión, excepto Transportes Metropolitanos SA: responsable de las líneas Roca, Belgrano Sur y San Martín. La compañía que llevaría adelante esos servicios sería La Unidad de Gestión Operativa Ferroviaria de Emergencia (UGOFE), compuesta por una sociedad llevada a cabo entre Ferrovías, Metrovías y TBA. En tanto, la red ferroviaria nacional que estaba a disposición de ENABIEF, pasaría a manos del Organismo Nacional de Administración de Bienes del Estado (ONABE). La cual, en 2008, la Administración de Infraestructuras Ferroviarias asumió sus funciones tras sancionarse la Ley 26.352.

Actualmente el sistema ferroviario argentino está pasando por su peor momento. De pasar a tener más de 200 mil trabajadores en la década del ’50, hoy en día hay 12 mil. Los ferrocarriles se redujeron en un 80%. A fines de 1989 se registraba un total de 34.000 Km. de vías, de las cuales, al 2009, 25.000 Km. quedaron en mal estado. Un total de 800 estaciones fueron cerradas, lo que permitió que varios pueblos queden incomunicados y sean considerados como “ciudades fantasmas”. Todo material ferroviario que quedó en desuso fue vendido a precio regalado. Argentina tenía un caudal en materia ferroviaria que superaba los 35 mil millones de dólares pero, durante el gobierno de Fernando de La Rúa, el entonces Ministro de Economía José Luis Machinea, decidió vender ese patrimonio en tan sólo 300 millones de dólares. Junto a esto, el gobierno de Nestor Kirchner decidió vender los predios ferroviarios en lugar de reconstruirlos, dejando así en total abandono las redes de pasajeros de larga distancia. El Estado, desde que se privatizaron los trenes, aportó subsidios para las empresas que se hicieron cargo del sistema. Cerca de 900 millones de dólares anuales se le otorga a las empresas como subsidio, sin embargo el servicio está cada día peor. Además, las multas que recibieron todas esas empresas, por incumplimiento en diferentes sectores, fueron suprimidas por la Ley de Emergencia Ferroviaria, llevada a cabo en 2002 por Eduardo Duhalde; la cual todavía sigue vigente. De haber casi 50 mil Km. de vías en 1950, hoy pasamos a tener 7 mil Km. en ferrocarriles de pasajeros. En todo momento la Secretaria de Transporte de la Nación, que fuera liderada por Ricardo Jaime, actúo como cómplice de las empresas que privatizaron el servicio; y las promesas de reactivar el sistema de ferrocarriles quedaron en la nada. Más de 60 mil propiedades, de 3 mil locomotoras, 1600 estaciones, y 40 talleres con miles de maquinas y repuestos, fueron las pérdidas de nuestro caudal ferroviario.

La actualidad

Toda la ilusión se derrumbó con la llegada de Nestor Kirchner a la presidencia en 2003. A pesar de que en su campaña electoral manifestó la reestatización del ferrocarril, sus hechos posteriores fueron contraproducentes. Permitió que la empresa TBA tenga total monopolio sobre los transportes del automotor y parte de los trenes. Hoy siguen estando los mismos concesionarios que están desde la época de Carlos Menem: Sergio Taselli, que hasta el 2006, conservaba la concesión de los ex ferrocarriles San Martín y Roca; Carlos Cirigliano de TBA, que también maneja las líneas de colectivos Plaza; Gabriel Romero, a cargo de EMEPA, cuya empresa reconstruye vagones de trenes y subtes; Roberto Urquía (dueño de la Aceitera General DEHEZA), acreedor del ex ferrocarril Mitre y de la parte de cargas de la región sojera; y Benito Roggio, dueño de la red de subtes Metrovías.
En 2008, la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner anunció la construcción de un tren de alta velocidad que uniría las provincias de Córdoba, Buenos Aires y Santa Fe. Se comprobó que con el mismo dinero que sería invertido en esa obra, se podría reconstruir toda la red ferroviaria desabastecida a nivel nacional. Lo cierto es que ese proyecto quedó en la nada por falta de financiamiento.

El economista Alberto Müller realizó un informe el año pasado, el cual alegaba que de las 7 líneas que existen en la ciudad de Buenos Aires, por día, son utilizadas por 1,2 millones de usuarios; disminuyendo el número que en 1957 oscilaba en 1,6 millones de pasajeros.
También agrega que, a pesar de eso, es el segundo medio de transporte elegido por los ciudadanos, después del colectivo. Y que en los 700 Km. de vías que cubre la ciudad de Buenos Aires, mensualmente 37 millones de personas son transportadas.

Epílogo

La mala calidad de la red ferroviaria y las quejas de los pasajeros parecen no ser necesarias para un cambio en el sistema. El Estado debería garantizarle al pueblo argentino una óptima condición de todos los servicios ofrecidos. El medio ferroviario está para brindarle un beneficio a la sociedad, no para sacar algún tipo de rédito. Los bienes públicos no deberían pertenecer a diferentes corporaciones, porque somos los ciudadanos quienes hacemos uso de ellos. Los derechos de los usuarios están siendo vulnerados a causa de la mala administración de la estructura. A pesar de que los ferrocarriles estén concesionados, el Estado sigue teniendo ingerencia. Y esa ingerencia es para mal: justamente, aporta subsidios a empresas que no están ofreciendo un servicio adecuado. El Estado al no tener control sobre los bienes ferroviarios, deja en manos ajenas la distribución de la riqueza y no responde a la demanda de los argentinos. Se debería debatir sobre la restauración de las instalaciones existentes que dejaron de tener funcionamiento, ya que es un bien público y nacional. Argentina necesita de un sistema que certifique un control y cuidado de toda la infraestructura ferroviaria. Argentina necesita, nuevamente, un tren para todos.

Bibliografía utilizada:
-Libros-
Thwaites Rey, Mabel. “La (des)ilusión privatista”. Editorial Eudeba, 2003.
Tenti Fanfani, Emilitio. “La escuela y la cuestión social”. Editorial SigloXxi, 2007.

Cytrymblum, Alicia. “Periodismo social”. Editorial La Crujía, 2004.

Romero, Luis Alberto. “Breve historia contemporánea de la Argentina”. Fondo de Cultura Económica, 2001.
-Informes-
Müller, Alberto. “Transporte interurbano en la argentina: políticas para un crecimiento sostenible”. Revista Realidad Económica N°216. 28-09-2006.
-Documentales-
Solanas, Fernando. “La próxima estación”. 2008.
Solanas, Fernando. “Memoria del saqueo”. 2003.

-Sitios Webs-
http://www.metropolitana.org.ar/
http://www.frenteagropecuario.com.ar/

http://www.lanacion.com.ar/
http://www.clarin.com/

http://www.pagina12.com.ar/
http://www.cnrt.gov.ar/
http://www.portaldetrenes.com.ar/
http://www.argentina.gov.ar/
http://www.bloqueucr.gov.ar/
http://www.ferrofe.com.ar/

http://www.unionferroviaria.org.ar/
http://www.todostren.com.ar/

http://www.adifse.com.ar/
http://www.argenpress.info/

http://www.infoleg.gov.ar/
http://www.amersur.org.ar/

9 de noviembre de 2009

Existo, luego pienso


Caminaba y caminaba pensando en su futuro. Pero, ¿Tenía futuro?

Julito, como lo llamaban sus amigos, era una chico por demás simpático, tenia muchos amigos y se relacionaba muy bien con las personas. La suerte siempre estaba de su lado y aunque su peculiar forma de ser era admirable, paradójicamente, pasaba por la indecisión de buscar nuevos horizontes.

Él sabía que los problemas de no poder terminar el secundario podría ser una manera de cambiar su futuro, no era por no tener una inteligencia acorde a su edad, sino que no tenia constancia en los quehaceres escolares. La rebeldía, la vagueza y su dejadez lo tenían totalmente feliz, pero ese no era el punto, sino, si el día de mañana iba a serlo.

La gente que lo apreciaba, lo incentivaba en cada oportunidad que se presentaba y le ejercía una cierta presión sin darse cuenta. Capaz, que eso, él lo tomaba de una manera de ayuda internamente, pero a la vez quería mostrar su orgullo y mostraba una coraza de autodefensa permanentemente, sabiendo que la razón la tenía él.

En ese trayecto, del camino de la casa de su novia hasta su hogar, su cabeza era un conjunto de pensamientos con incertidumbres. Julito sabía que todo dependía de él, no quería abandonar cada año que pasaba el colegio, ya sea por sus inasistencias o por su falta de estudio. Tenía que darse el momento adecuado pensaba. Pero, ¿Cuándo era el momento?

Decide dar una vuelta de tuerca a su vida, él sabía todo lo que significaba, pero no lo que iba a venir.

Cuatro años con esfuerzo y dedicatoria fueron los que hizo para tener lo que quería, su tan preciada meta había finalizado. El titulo del secundario estaba siendo entregado por su padre y un abrazo expulsaba su sensación de satisfacción.

Había cumplido esa meta que tanto lo aquejaba y tanto le pedían sus seres queridos.
Sin embargo, ¿Era feliz? ¿Realmente eso era lo que lo aquejaba?

No sabía si la felicidad estaba en encontrar su futuro. Ahora debía alejarse de muchas cosas, lo esperaba la universidad. Algo diferente, algo innovador…

Su nueva estadía en una ciudad a 400 Km. de su pueblo era lo que lo esperaba. Sensaciones de soledad, ya que no tenía a nadie allí.
Los días pasaban y la tristeza siempre estaba presente. A pesar de haber conocido nueva gente, no era lo mismo. A pesar de que le iba bien en la universidad, tampoco era lo mismo.

Al fin y al cabo, él antes era feliz siendo ese joven irresponsable. ¿Por qué se preocupó por su futuro, si en realidad la felicidad no estaba en lo que vendría?

Cansado de todo, decidió volver a su ciudad. Nadie lo entendió. Sólo algunos.
Nunca pudo entender porque lo aquejó tanto el futuro ¿Por que tuvo que pensar en su porvenir? Si al fin y al cabo el era feliz en el presente. En vez dejar venir el futuro por si mismo, fue en busca de él. Y ese fue su error.

Los momentos llegan, tarde o temprano llegan, retumbaba en su cabeza. Cuando de repente, un grito lo hace volver a la realidad. Todos esos pensamientos concluían en la puerta de su hogar. Todo su futuro pasó en su mente. Su padre abre la puerta de su casa y le pregunta que le pasaba.

-Soy feliz- dijo Julito.
-Hijo, la felicidad no existe, solo existen momentos felices- respondió el padre.
-Entonces en este momento estoy feliz- agrega Julito
-Disfrutá hijo, porque la vida es una sola y son pocos los momentos felices- vuelve al responder el padre
-Si viejo, la vida es una sola y los momentos felices son pocos, pero para disfrutar tengo que vivir el presente y no estar tan pendiente del futuro- concluye Julito
-Hijo, si el futuro fuera como lo imaginamos, sería glorioso- alegó el padre
- No lo creas papi, no lo creas…

Por Huber Ezequiel Baca

27 de octubre de 2009

El drama


La pintora argentina, Raquel Forner, caracteriza a “EL DRAMA” como una expresión de los males desencadenados en el mundo. Con la Guerra Civil Española y la Segunda Guerra Mundial en pleno auge, expone esta obra en 1942, la cual significó una representación del temor que se vivía en aquél tiempo.

Por Huber Ezequiel Baca

La exposición de esta obra significa una mezcla de expresiones sentimentales que sentía Raquel Forner en aquella época: dolor, impotencia, angustia, desazón y, sobre todo, “drama”.
Ella promueve una paradoja de lo sucedido, pero en un lenguaje artístico propio de la pintora, donde prevalece sin dudas el expresionismo. Si tuviera que elegir una palabra para definir el concepto del cuadro sería “impactante”. El predominio de las figuras de la guerra y la muerte, ante la presencia de un grupo de mujeres, aumenta la situación de impotencia por parte de la expositora. Situación que se reproduce en el espectador.

La visión apocalíptica transforma a cada uno de los elementos que componen esta obra, en personajes y objetos con roles específicos. Al mismo tiempo, los colores oscuros y sombríos fortalecen el mensaje. Como también así, la expresividad de los rostros, las manos y los gestos. El sufrimiento humano no deja de desaparecer en ningún momento. Todo el espacio está dedicado, por partes, con el fin de transmitir el mal.

El arte presentado por Raquel Forner, principalmente, somete a la mujer en una profunda dolencia. Donde el imperio de la muerte se convierte en el escenario principal del cotejo. La suspicacia por parte de las damas ante el reinado de la maldad, la paloma blanca en la mano de la niña, la ruptura de un cuadro que representa a la cultura, el globo terráqueo simbolizando la caída del mundo, una mano que surge como la esperanza del arte; todo esto forma parte de un mensaje implícito: la esperanza de una prospera llegada de la paz.

No hay que olvidar la imagen de inferioridad de los presentes ante el poder del esqueleto como actor principal. La falta de calzado por parte de las figuras femeninas manifiesta servilismo. Y el enfoque de la muerte en el centro de la obra, expresa autoridad y posesión de poder absoluto. Sólo algunos pueden escapar. Y se ve allá a los lejos, en pleno cielo nublado. Donde tres paracaídas vuelan por lo alto.

Queda claro que esta pintura no se aleja de la representación realista. Despliega una recreación típica de ficción, donde impresiona hasta a aquél que no es devoto del arte. Así mismo, nos hace viajar en el tiempo para que nos imaginemos el terror de aquellos años. Esta producción se compromete con la vida cotidiana; abriendo una crítica social hacía la guerra.

“El drama” nos invita a la reflexión. A pensar sobre las ideas que tenían los pintores de aquella época y sobre la forma que buscaban para manifestar esos pensamientos. Un dibujo que vale más de mil palabras se presenta en esta ocasión. Sin dudas, Raquel Forner marca su propia identidad. Esa creatividad pura para impulsar la diferencia entre dos mundos: el del lado del mal y el del lado del bien. Efectivamente, fascina como algo fantástico puede ser tan real. Y, al mismo tiempo, como lo implícito puede llegar a resultar tan explícito.

20 de octubre de 2009

“La prevención del dengue está directamente ligada al hábitat del mosquito”


Con la llegada del calor, el mosquito transmisor del dengue volvió a aparecer nuevamente y fue detectado por expertos del ministerio de Salud en zonas del norte bonaerense. Los estudios determinaron la presencia del vector en más de 40 distritos ubicados sobre una línea recta imaginaria que une Chascomús (en el este provincial) con Trenque Lauquen (casi al límite con La Pampa). Y, por lo tanto, abarca también la zona metropolitana de Capital Federal y el conurbano donde viven casi 10 millones de personas.

Por Huber Ezequiel Baca

El Dr. Sebastián Loda (M.P. 58.061), médico clínico del Hospital Municipal de Chivilcoy, explica lo que hay que saber sobre esta enfermedad y repasa los puntos claves para poder prevenirla.

¿Qué es el dengue?

El dengue es una enfermedad viral, producida por un virus que se transmite entre las personas a través de un vector, que en este caso es una variedad específica del mosquito. No cualquier mosquito puede transmitir el dengue, solamente el Aedes Aegypti. Esta enfermedad se da en países tropicales o subtropicales y la transmisión de la infección va directamente ligada al hábitat del mosquito. Si no hay mosquitos, imposible que se transmita el dengue.

¿Cómo se transmite?

Se transmite a partir de que un mosquito sano pique a una persona que esté cursando una etapa de viremia; que es una etapa de infección activa del virus. Entonces, se contagia el mosquito y, a partir de allí, al picar a una persona sana le practica una infección.

¿Cuáles son los síntomas de la enfermedad?

Hay diferentes formas de presentación. La forma del dengue clásico se presenta como un estado febril de comienzo insidioso, que cursa con fiebre alta, dolores musculares y articulares generalizados, cefaleas muy intensas, y dolor reticular. Donde la diferencia con otros cuadros gripales o febriles, es que no hay un foco respiratorio que pueda justificar esa fiebre.
Por otra parte, está la variedad del dengue hemorrágico donde a esos síntomas se les suma manifestaciones como trastornos de coagulación. Algunos claros ejemplos son: pequeños hematomas (petequias), sangrados nasales o manifestaciones leves que indiquen que hay algún un tipo de alteración en el sistema de coagulación. Después, esa forma de dengue hemorrágico puede cursar por el dengue con shock o hipotensión, donde ya agrega un cuadro de mal estado en general con hipotensión, presión baja, hemorragias importantes a nivel digestivo, edemas generalizados, hinchazón en diferentes partes del cuerpo, agrandamiento en algunas viseras como el hígado o el vaso y derivar en un cuadro de mal estado en general que, si no se trata, termina causando la muerte.

¿Cómo se puede prevenir el contagio?

La prevención del dengue está directamente ligada al hábitat del mosquito, caracterizado por ser de hábito domiciliario, y se basa en erradicarlo. No es un mosquito que esté presente en áreas rurales, sino que tiende a instalarse en hábitos urbanos, donde uno tiene depósitos con agua al aire libre: recipientes, botellas, floreros o cubiertas de autos. Éste es un lugar propicio para que el mosquito se reproduzca y a partir de allí, si el mosquito está presente y alguna persona padece la enfermedad, se inicie la cadena de transmisión.
En el dengue no hay vacunas que prevengan la enfermedad, como pasa por ejemplo con la fiebre amarilla, que es una enfermedad de características similares.

¿Qué estudio se hace para saber si una persona padece del dengue?

Hay estudios para confirmar la sospecha de la enfermedad, pero se piden. Ante un dengue hemorrágico, se pide alguna prueba de sangre para ver el estado de coagulación o anemia, y en el caso de pruebas mas especificas para el diagnostico se requieren estudios que son diferentes según los días de evolución de la enfermedad. Por ejemplo, si una persona que está con un cuadro febril y se sospecha la infección, se pueden solicitar pruebas de cómo sería el aislamiento del virus de la sangre. Ya después de los 5 a 10 días, se piden pruebas inmunológicas que marcan las respuestas del organismo ante ese virus: cómo serian la inmunoglobulina M que aumentan los cuadros agudos o la inmunoglobulina G, en la cual se pide un control en el momento de la sospecha diagnostica durante los próximos 15 días.

¿Cómo es el tratamiento que se lleva a cabo?

El dengue clásico requiere tratamiento sintomático y ambulatorio, donde fundamentalmente se toman medidas para bajar la fiebre y tratar de evitar la deshidratación. Obviamente, el aislamiento de la persona también es importante.
Hay que Evitar que a la persona infectada de dengue lo pique un mosquito y que éste les transmita la enfermedad a las personas que viven con él.

¿El dengue se puede contagiar entre personas?

Directamente de persona a persona, no. Es prácticamente imposible, solamente en caso de que un enfermo haga una transfusión de sangre con virus en el momento de la enfermedad a otra persona. Pero es nulo, prácticamente.

Si una persona sufrió de dengue anteriormente ¿Puede volver a padecer la enfermedad?

Sí. Hay 4 serotipos de virus de dengue. Uno adquiere la enfermedad por uno de éstos y cuando culmina el ciclo de la enfermedad queda inmunizado contra ese serotipo. Pero todavía quedan 3 contra los cuales no estás inmunizado, entonces se puede adquirir la enfermad nuevamente. Hasta 4 veces podés tener dengue, porque son 4 serotipos. Lo que puede pasar es que, en las otras infecciones, a veces se producen cuadros de mayor gravedad porque hay más posibilidad de que haya forma hemorrágica.

¿Cuánto tiempo puede llegar a durar la enfermedad?

En el dengue clásico tiene una duración de 7 a 10 días, donde la persona se cura y no tiene mayor riesgo. Pero, en el dengue hemorrágico puede llegar a ser mortal. En este caso, depende de la intervención del tratamiento y de la evolución de la persona. No todas las personas reaccionan igual. Según las enfermedades previas que hayan tenido, va a variar la respuesta de cada paciente.

18 de octubre de 2009

Se vulneró la Constitución


Al año 2009, lo vivimos en un contexto que poco se imaginaba años atrás. Con el avance tecnológico, políticas más abiertas, la posibilidad de estar en plena democracia y el caudal de recursos naturales que tiene a disposición el país, se podía esperar un poco más de este presente.

Por Huber Ezequiel Baca

La mala conducción de los gobiernos que fueron pasando a lo largo de esta última década, posibilitaron una ausencia de políticas públicas dirigidas a los ciudadanos argentinos.
Esto se puede notar en la propia Constitución Nacional Argentina, que sufrió su última modificación en el año 1994 pero, hasta el día de hoy, encontramos artículos vulnerados por el propio gobierno.

En Argentina, hoy en día, se están presentando condiciones de pobreza absoluta, inflación en el sector económico, falta de empleo e inseguridad, entre otras cosas. Y todo esto afecta a varios sectores sociales. Principalmente a los más bajos.

Haciendo un repaso por la Constitución Nacional, podemos encontrar al artículo Nº 41 que dice: “Todos los habitantes gozan del derecho a un ambiente sano, equilibrado, apto para el desarrollo humano y para que las actividades productivas satisfagan las necesidades presentes sin comprometer las de las generaciones futuras; y tienen el deber de preservarlo. El daño ambiental generará prioritariamente la obligación de recomponer, según lo establezca la ley. Las autoridades proveerán a la protección de este derecho, a la utilización racional de los recursos naturales, a la preservación del patrimonio natural y cultural y de la diversidad biológica, y a la información y educación ambientales (...)”

Este artículo claramente está siendo vulnerado. Personas que viven en condiciones de vida deplorables por culpa de fábricas que contaminan con sus desechos tóxicos. Barrios donde no hay pavimentación y a causa de lluvias se inundan. Falta de redes cloacales que imposibilitan el tener agua potable, y al mismo tiempo se genera una acumulación de basura. Ejemplos claros de contaminaciones. Donde en un régimen democrático no tendría que pasar. Donde debe haber una protección social y una facilitación de instrumentos. Para ello existen los funcionarios que deben representar a la sociedad, ya que son elegidos por el pueblo y deben cumplir una función para el pueblo. Una definición clara de esto se refleja en el libro "LA SOCIEDAD CONTRA LA POLITICA", el cual expresa que: “La representación, entendida como un conjunto de instituciones cuyos miembros están habilitados a deliberar a los efectos de decidir sobre los asuntos públicos, en nombre de aquellos a quienes se les reconoce el derecho de otorgarles el mandato”.

Otro artículo de la Constitución Nacional que no se cumple, es el artículo Nº 16. Éste manifiesta: ”La Nación Argentina no admite prerrogativas de sangre, ni de nacimiento: no hay en ella fueros personales ni títulos de nobleza. Todos sus habitantes son iguales ante la ley, y admisibles en los empleos sin otra condición que la idoneidad. La igualdad es la base del impuesto y de las cargas públicas”.

Sucede un hecho contradictorio, que en un país democrático existan ciertos privilegios para aquellos que tienen un poder económico elevado sobre los demás. En cuanto al plano laboral, siempre existe la discriminación ante cierta paridad de idoneidad entre dos personas de diferentes clases sociales. Este artículo es muy importante, porque al hablar de igualdad también entra en juego el sistema económico actual de argentina: el capitalismo. Que a pesar haber demostrado ser el sistema económico que mejor se lleva con la democracia, si es mal regulado genera inequidad. El sociólogo Claude Lefort señala sobre esto: “Un detalle nada irrelevante es que la democracia, aunque históricamente esté ligada al capitalismo, posee una lógica que se opone a este sistema económico”.

Yendo a un plano más social podemos encontrarnos con el artículo Nº 42 de la Constitución. Él cual expone: “Los consumidores y usuarios de bienes y servicios tienen derecho, en la relación de consumo, a la protección de su salud, seguridad e intereses económicos; a una información adecuada y veraz; a la libertad de elección, y a condiciones de trato equitativo y digno. Las autoridades proveerán a la protección de esos derechos, a la educación para el consumo, a la defensa de la competencia contra toda forma de distorsión de los mercados, al control de los monopolios naturales y legales, al de la calidad y eficiencia de los servicios públicos, y a la constitución de asociaciones de consumidores y de usuarios (…)”.

Otro artículo que es incumplido. Esto pasa por lo general en los sectores de salud. La falta de suministros básicos en hospitales es muy común. O incumplimientos en obras sociales médicas. Un actor social que es muy relevante sobre este tema son los sindicatos. Que actúan en defensa del trabajador o consumidor en cuestión que se ve perjudicado por un servicio requerido. El sociólogo Torcuato Di Tella dice lo siguiente con respecto a los sindicatos: “Algunos sindicatos tienen, aparte del cubrimiento nacional, atención medica especial, financiada por sus contribuciones adicionales, pero solo en pequeña escala”.

Es importante que estos derechos que tienen los argentinos se cumplan. En un régimen democrático donde la participación del pueblo debe ser reconocida, también se debe reconocer la garantía de todos los derechos. Y como escuche alguna vez: “La democracia representativa no es sólo aquel sistema en el cual unos representantes participan de la autoridad política, en lugar de los ciudadanos que los designaron; es aquella que le asegura visibilidad a la sociedad”.

15 de octubre de 2009

Un fracaso llamado Caseros


La Cárcel de Encausados de la Capital Federal, más conocida como la Cárcel de Caseros, fue ideada por la Comisión Nacional de Construcciones Penitenciarias, durante el gobierno de Arturo Frondizi, en 1962. Su construcción tardó once años, con una serie de interrupciones durante los gobiernos democráticos, y se llevó a cabo siguiendo el modelo norteamericano de Alcatraz, establecimiento que hacía más de 14 años había sido cerrado por considerarse inhumano. Su construcción, su estadía y su posterior demolición concluyeron en un final inesperado: el fracaso.

Por Huber Ezequiel Baca y Hernán Real

La cárcel, ubicada en el Barrio de Parque Patricios, ocupaba dos manzanas entres las calles Pichincha, Pasco y 15 de Noviembre de 1889. En una de las manzanas estaba la llamada cárcel nueva, la cual fue demolida por completo.
En la otra se encuentra aún la cárcel vieja, construida en 1870 por Domingo Faustino Sarmiento, que originalmente funcionó como correccional de menores. El frente de este edificio y sus dos torretas son consideradas de valor histórico, y fueron reciclados y conservados cuidadosamente por el Gobierno porteño.

El entorno: Barrio Parque Particios

La zona se caracteriza por la alternancia de depósitos y viviendas de poca altura con una baja densidad poblacional. Desde 1886, en el predio ubicado sobre la Avenida Caseros se habían instalado nosocomios vinculados a la corrección de jóvenes y adultos; por esta razón, la zona cercana a este edificio sufrió históricamente un “retraso” respecto a otros sectores.

Los orígenes

La construcción de la Cárcel de Caseros se inició en 1962; en ese momento, al mando de Arturo Frondizi, presidente de turno. El plan, además, consistía en la edificación paralela de los Tribunales del Crimen, que luego fracasaron, y un Complejo Penitenciario en Ezeiza, igual al que ahora se desarrolla en esa localidad del conurbano.

En 1963, la obra se detuvo tras el aviso del Servicio Penitenciario Federal al ex presidente Arturo Illia. El argumento era claro: la cárcel tenía un plan inhumano para los futuros convictos. La idea de no contemplar áreas para Educación y Trabajo fueron determinantes para que el SPF (Servicio Penitenciario Federal) desembarque en esa decisión. La edificación estuvo detenida hasta que otro presidente, Juan Carlos Onganía, decidió retomar las obras en 1969.

La obra tuvo tardanzas y estuvo paralizada cuando ya se había logrado terminar la estructura de hormigón armado. Finalmente, en 1979, el por entonces presidente de facto Jorge Rafael Videla decidió habilitar la cárcel con el ingreso de 17 detenidos, a pesar de que ésta no había sido terminada. La inauguración tuvo lugar el 23 de abril y contó con la presencia de Alberto Rodríguez Varela, ministro de Justicia de la dictadura. La obra fue bendecida por obispos y presentada a la sociedad como un “modelo” de establecimiento penal; los diarios de la época así lo retrataron.

Desde ese momento, la Cárcel de Caseros pasó a ser la más grande de Sudamérica:

- 85 mil metros cubiertos
- 23 plantas
- 2 subsuelos
- 2096 celdas individuales
- 14 ascensores

- 16 patios de recreo

- 60 locutorios

- 20 talleres de trabajo


Al lugar se envió a un grupo de presos políticos los cuales, en muchos casos, venían de cárceles como Sierra Chica, Rawson, Devoto, Magdalena, Coronda y otras.

Organización del edificio

La prisión construida en reemplazo de la Penitenciaria Nacional de avenida Las Heras se habilitó en la dictadura militar con 25 plantas, utilizadas para alojar a 1800 presos a la espera de condena en celdas individuales.

De los 25 pisos, 15 estaban designados al alojamiento de los presos. Pero, además, el edificio tenía su propio gimnasio, un auditorio y microcine, una iglesia, un hospital propio con dos salas de terapia intensiva y lavaderos.

Del piso 3 al 16 se alojaba a los presos en celdas individuales, las cuales estaban agrupadas en pabellones con un patio de recreo cada dos pisos.
El piso 17 poseía su propio patio y el 18 era para presos aislados, los cuales recibían sanciones disciplinarias y tenían problemas de convivencia con los demás convictos.

Constaba de 14 ascensores generales y dos auxiliares, que parecían suficientes para la circulación interna de los convictos. Pero el promedio de elevadores que funcionaban era de tres o cuatro, todo a causa de los primeros motines y la falta de presupuesto.

Es por eso que, poco después, el objetivo inicial pasó a ser un mito: el penal se superpobló y se mezclaron condenados con procesados.


Deterioro de las instalaciones

En abril de 1984, se originó un histórico motín que duró cuatro días. El desenlace de dicho motín terminó en la destrucción de los ascensores, los gimnasios del piso 20, el auditorio planeado como cine, las salas de terapia intensiva y el hospital. Estas áreas arrasadas quedaron destruidas para siempre: ningún Gobierno decidió reconstruir esos sectores fundamentales para la reinserción.

En ese momento, las celdas individuales dieron paso a grandes pabellones comunes, donde el hacinamiento y las mafias de presos y carceleros fueron el sello hasta agosto de 2000. Ese año, finalmente, se decidió cerrar el lugar y los últimos detenidos, alojados en la cárcel vieja, fueron trasladados en agosto de 2001.

El fin de la Cárcel de Caseros

La Cárcel debió ser demolida ya que su tipo de construcción dificultaba que sea remodelada para otros usos. En su mayor parte, la estructura estaba constituida por tabiques de hormigón armado que dividían los espacios y esos tabiques no podían demolerse porque eran elementos de sostén del edificio. En cuanto a las losas, éstas estaban construidas para soportar poco peso, por lo que hubiese sido imposible que resistan algún tipo de mobiliario, y reforzarlas hubiese salido mucho más caro que demolerla.

Luego del cierre, comenzó a buscarse la técnica adecuada para demoler el edificio. Primero se pensó en una implosión y hasta se llegaron a perforar las columnas para poner explosivos. Pero los vecinos frenaron los trabajos con un recurso de amparo, preocupados por el efecto que la demolición tendría en sus casas y los hospitales vecinos: el Garrahan y el Udaondo.

El 22 de agosto del 2006 se firmó un convenio con el Ejército por 7 millones de pesos para que éste se encargara de tirar abajo la cárcel. Desde entonces, trabajaron 75 operarios, entre contratistas y militares, utilizando taladros neumáticos y mini cargadoras con palos y martillos de demolición. Los escombros se arrojaban por los huecos de los 14 ascensores. Y una parte se utilizó para rellenar los terrenos donde hoy está el Parque de la Memoria, en Núñez.

Planes a futuro

Una vez terminada la demolición, las 2,8 hectáreas de tierra que quedarán libres entre Pichincha, Caseros, 15 de noviembre y Pasco serán utilizadas como distrito residencial y central. Además, se abrirá la calle Rondeau, que se interrumpía con la cárcel.

El ONABE (Organismo Nacional de Administración de Bienes del Estado), dueño de los terrenos, cederá 2.000 metros cuadrados para hacer una escuela media. Otros 1.500 serán cedidos para un centro cultural, que se levantará respetando la fachada de la cárcel vieja, lo único que quedará en pie, porque es histórica. Este centro tendrá dos plantas con salas de exposiciones y para espectáculos. El ONABE licitará la venta del resto del predio para viviendas u oficinas.

Actualidad

Al día de la fecha, los terrenos siguen vacíos: sólo hay promesas de futuros proyectos, a corto o largo plazo. El paso más importante ya fue dado, por lo que las autoridades deben procurar hacer un buen uso de esas tierras, para así brindar a los vecinos del barrio de Parque Patricios un lugar con el que sueñan desde hace años.


Bibliografía consultada


http://www.buenosaires.gov.ar/areas/obr_publicas/ex-caseros/

http://www.clarin.com/diario/2007/11/14/laciudad/h-04201.htm

http://www.clarin.com/diario/2003/03/01/s-04001.htm

http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-94733-2007-11-16.html

http://www.pagina12.com.ar/diario/espectaculos/6-42744-2004-10-25.html

http://pdf.diariohoy.net/2000/08/09/pdf/u08.pdf

14 de octubre de 2009

Analisís sobre la masacre de Avellaneda


A fines de 2001, el ex Presidente Fernando De la Rua renunciaba a su cargo tras sumergir al país en una fuerte crisis económica y social. Esto golpeó de manera contundente a los sectores más bajos de las clases sociales y desató el malestar general, perdiendo el consenso que tenía la población sobre el gobierno.
El acontecimiento que se registró el 26 de junio de 2002, que se recordará como “LA MASACRE DE AVELLANEDA”, sitúa al Estado como eje primordial de lo sucedido, ya que fue completamente vulnerado.

Por Huber Ezequiel Baca

Movimientos sociales se hicieron presentes en reclamo de trabajo y políticas sociales más equitativas. La Policía Federal reprimió contra los manifestantes y causaron la muerte de Maximiliano Kosteki y Dario Santillán, dos integrantes de dicha manifestación. A todo esto, el monopolio de la información por parte de los medios de comunicación, y la influencia del gobierno sobre estos, fueron un factor importante para tergiversar lo que realmente sucedió.

El hecho impacta, pero abre espacio a la reflexión y el análisis sobre el rol que cumple el Estado ante un acto democrático. Un gobierno ejerce la actividad política y puede tomar el timón del Estado a su semejanza. Y todo esto, produce un efecto desencadenante que parte desde el uso que se le puede dar a los elementos que tiene a su disposición.
El Estado está avalado para hacer uso legítimo de la fuerza física, siempre y cuando haya consenso. Sino no habría orden social. Aunque también hay que decir, que la policía, la cual debe utilizarse como función de defensa, fue utilizada para producir un acto de represión en plena democracia. Innecesariamente se podría decir, ya que esto no representaba una amenaza grave hacia el Estado. El derecho a la seguridad y a la vida se quebrantó totalmente. La fuerza legítima es un último medio que tiene éste para hacer cumplir las leyes establecidas. Pero en este caso no se estaba violando ninguna ley. Tal es así que la legitimidad quedo nula en aquél entonces, y se hizo uso de coerción ilegítima. Y en esta ocasión, los hechos se asimilan a las palabras del historiador Max Weber, quien decía: “Lo opuesto al poder legítimo es el poder de hecho”. Y el poder de hecho estuvo presente esa tarde.

Dentro de este contexto, hay que ver cómo actúan los actores sociales en cuestión y en qué situaciones intervienen. El sociólogo Torcuato S. Di Tella, en referencia a esto, dice: “Los actores no son individuos, sino grupos sociales, y sus actitudes deben ser vistas, en principio, como generadas por el contexto social”. Y tras el caos económico y social que se vivía en Argentina, el contexto no era alentador. Razón por la cual la gente salió a manifestar su disconformidad a las calles.

Entre los actores que se hicieron presentes ese día encontraban los movimientos sociales . Estos movimientos tenían un objetivo claro, un objetivo explícito: emprender una protesta social por el presente que vivía el país, en reclamo de trabajo principalmente. El teólogo Rubén Dri, expresa: “Los movimientos sociales no son partidos políticos ni quieren serlo, pero necesariamente guardan una relación con el poder”. En este caso, se lo relacionaron con partidos políticos de izquierda o, por lo menos, así quiso interpretarlo el gobierno. Tal es así que la policía intervino de manera ilegal en el establecimiento donde yacía el partido político de Luis Zamora. Pero hay que destacar al mismo tiempo, la ausencia de Luis D’elia y su movimiento social. ¿Por qué estuvo ausente? ¿Había una relación con el poder por parte de él?

El Gobierno de Duhalde fue otro protagonista principal en esta ocasión. A su disposición tuvo elementos claves: la policía y los medios de comunicación. Tuvo en sus manos el monopolio de la violencia, y fue así como lo aplicó: mediante la represión policial.
Pero, además, los medios de comunicación también son considerados actores sociales. Y no tendrían que ser considerados elementos del gobierno. Porque aunque éstos forman opiniones públicas y pueden manipular la imagen de un gobierno a su semejanza, deben ser independientes en cuanto a su ideología. Pero el 26 de junio de 2002, funcionó como un elemento más del gobierno. Los medios gráficos y televisivos, principalmente, desligaban al gobierno de todo acto y acusaban a los manifestantes de haber originado el caos y las muertes. Su actuar de manera implícita tergiversaba los hechos. Y de esta manera, se encubría lo sucedido.

Si la respuesta del gobierno hubiese sido otra, la historia hubiese cambiado. ”La democracia no es el silencio, es la claridad con que se exponen los problemas y la existencia de medios para resolverlos”, dijo alguna vez Enrique Múgica Herzog, político español. La pregunta es: ¿Tan carente de medios estaba el gobierno argentino que no tenía otra alternativa que usar la violencia, para la solución de los problemas expuestos?

9 de octubre de 2009

“El capitalismo ha demostrado ser el sistema económico que mejor se lleva con la democracia”


Juan Pablo De Santis es periodista especializado en economía y finanzas. El año pasado, viajó a Estados Unidos donde fue becado por la CNN en Español. Actualmente, trabaja como corresponsal del diario “El Tribuno” de Salta y colabora con el sitio Perfil.com. Además, pasó por medios como Radio Rivadavia y América 2. En esta entrevista, da a conocer su punto de vista sobre la crisis mundial, y analiza el presente económico del mundo y Argentina.

27 de mayo de 2009

Por Huber Ezequiel Baca


Miles de fábricas cerradas, millones de empleados despedidos y, sobre todo, un futuro incierto. Esas son las consecuencias que está dejando la crisis mundial. Estados Unidos es uno de los principales protagonistas. Allí fue donde se produjo esta crisis y donde se vieron los sectores más afectados. El comienzo, el ínterin y lo que deparará de la economía mundial en esta entrevista.

¿Cómo es que se desencadena la crisis mundial?

En el año 2000, Estados Unidos tenía una crisis previa a esta crisis inmobiliaria que se dio ahora, que es la que se conoció cómo la crisis de las punto com. En ese momento, había muchas inversiones en el sector de Internet. Se llama el sector de las punto com porque, a lo igual que con el sector inmobiliario hoy, en aquel momento se había generado una burbuja en el sector tecnológico. En el ámbito económico, se le dice burbuja a la sobreestimación del valor de un activo.
En el caso de las punto com, pero fundamentalmente en el caso de la burbuja inmobiliaria, tiene que haber crédito abundante y barato. Un interés barato y abundante genera expectativas. Para corregir este malestar financiero, Estados Unidos implementó una política contra-cíclica. Comenzó a inyectar dólares en el mercado a través de todos lados, para reactivar el consumo. Efectivamente, se logró revertir contra-cíclicamente esa burbuja de las punto com que había, pero esa corrección se dio incentivando suficientemente el consumo. Obviamente también así hizo crecer su déficit. Se formó una burbuja inmobiliaria porque había tanta liquidez en el mercado que hacia pensar a los bancos que muchas personas que antes no calificaban para poder pagar sus créditos ahora iban a poder hacerlo. Entonces, de repente a personas que ganaban 2 mil dólares por mes les dieron un crédito a pagar a 20 años por una casa de 200 mil o 300 mil dólares, cosa que es completamente imposible que lo paguen. Entonces se empezaron a hacer paquetes de instrumentos financieros para crear lo que se llama hipotecas “supremes”. Se les cobraba un interés muy alto pero pensaban que en el futuro los clientes iban a poder pagarlo, por eso mismo se otorgan. Era una situación de especulación.

O sea que a la hora de especular pensaban que todo iba a ser favorable…

Sí, ante esta situación el mundo estaba inundado en una liquidez, se otorgaban préstamos riesgosos porque pensaban que se iban a poder pagar, hasta que la burbuja en algún momento se explota porque todas esas expectativas de apostar al futuro, cuando vos ves que no se empiezan a cumplir, la burbuja termina por explotar. Porque los inversores comienzan a retirar su dinero, se comienza a controlar las inversiones, y es como un efecto dominó. Y hasta que en un momento explota la burbuja.
Estados Unidos venía con una tasa alta de inflación, casi el 5 % anual, que para nosotros parece poco pero para EEUU es mucho. Y ciertas empresas que habían tomado préstamos para luego producir en el futuro, ya no veían más perspectivas de producción. Comenzaron a parar las producciones, a despedir gente, y el desempleo afecta principalmente a estas primeras personas que tenían esta serie de hipotecas y estas personas como se veían desempleadas no podían pagar las hipotecas. Así, lo bancos sufren morosidad, se disparan las tasas de interés, nadie comienza a poder a pagar y lo bancos tienen tan alta morosidad que no pueden cubrir sus costos y comienzan a quebrar. Y cuando quiebra un banco, se quiebra el sistema financiero; y sin sistema financiero no tenés producción, y sin producción no tenés trabajo y así es el círculo vicioso. Y sin trabajo tampoco tenés a nadie que financie. Así fue el comienzo de cómo se desencadenó la crisis económica.

¿Cuáles fueron los sectores más afectados?

El conflicto estalló en el sector inmobiliario. Pero el sector más afectado primero es el financiero, y luego el productivo. Yo pienso que la industria automotriz encabeza la lista de los sectores más golpeados.

Hace poco China planteó crear una moneda universal, similar al dólar ¿Puede ser ésta una solución?

Lo que planteó China es un buen deseo, lo cual no significa que sea realizable. El dólar es la moneda de cambio internacional, si vos desplazas al dólar es porque Estados Unidos deja de ser la principal potencia económica del mundo. Es cierto que el dólar ha perdido mucho. Pero con la caída del dólar también cayeron todas las demás monedas.
El Euro, en su momento, surgió como una respuesta al dólar en la década del 90, como una segunda moneda de cambio a nivel internacional. Pero, realmente, a mi no me parece que la propuesta de china pueda prosperar en el corto plazo.

El presidente de Irán, Mahmud Ahmadinejad, dijo que la actual crisis económica era el fin del capitalismo ¿Realmente puede llegar a ser así?

No. Yo pienso que decir que el capitalismo puede acabarse implicaría que se destruya el régimen de intercambio económico que tiene todo el mundo occidental y la mayor parte del mundo, para suplantarlo con otro. Lo del presidente de Irán es una expresión política contraria a los Estados Unidos. Suponer que el capitalismo va a desaparecer significaría que va a consolidarse otro régimen económico a nivel internacional.
Luego de la caída del muro de Berlín, no ha quedado otro régimen económico que demuestre tanta disolvencia y autosustentación como el capitalismo. Hasta inclusive países socialistas incurren en practicas capitalistas permanentes para sostener su economía, tal es el caso de Cuba con el turismo.
El capitalismo ha demostrado ser el sistema económico que mejor se lleva con la democracia. No creo que el capitalismo sea malo, lo que si me parece que el capitalismo no regulado sí es malo.

Juan Pablo De Santis fue uno de los elegidos por la Beca Turner para trabajar en la CNN en español

Se crearon muchas expectativas en torno a Barack Obama ¿Qué rol puede jugar la gestión de su gobierno para salir de la crisis?


La gestión del gobierno de Obama va a ser decisiva. Él tiene la oportunidad de hacer una presidencia para la historia o hacer que el barco pierda el timón por completo. Me parece que Obama tiene una responsabilidad gigante y va a tener que demostrar que tiene que estar a la altura de las expectativas. Le ha tocado hacer cosas que no son del todo decorosas, como ayudar a la gente que ha generado la crisis con aportes del estado, lo cual no es del todo favorable, pero en algunos casos no ha quedado otra para avanzar con un plan mucho mas ordenado de recuperación y salvataje de la economía. Pero la gestión de política económica que va a tener que implementar Obama va a ser fundamental para que, en esta crisis, surja una bisagra para el cambio. Recién van un poco más 100 días que Obama está en el gobierno, habrá que ver como siguen evolucionando los indicadores y cuales son las políticas mas adecuadas que está instrumentando.

Estuviste hace poco en Estados Unidos ¿Qué fue lo que más te sorprendió en cuanto al sector comercial?

Lo que más me llamó la atención fue que los comercios necesitan efectivo para hacer frente a pagos y realmente se encuentran ofertas imperdibles o imposibles de dejar pasar. Se nota una inquietud muy predispuesta de los comerciantes a acceder a otra metodología de ventas para obtener ingresos lo más rápido que se pueda. Metodologías de ventas de todo tipo. Por ejemplo Wal-Mart incrementó su propia línea de productos económicos hacia otros rubros para obtener más ingresos a través de eso.

Y Argentina ¿Qué tan afectada se encuentra?

Argentina es un caso particular. Por el manejo irresponsable que hizo de la inflación y de su deuda, y de la situación de desconfianza absoluta que ha hecho con el INDEC, se encuentra cerrada en el mercado capital y con sus cuentas fiscales muy apretadas. Tiene un gasto público elevado y una inflación muy alta; por encima del 15 %. Este año va a haber una caída del PBI entre cero y tres puntos negativa. En un primer momento Argentina se mantuvo a la salvaguarda de la crisis y es cierto que la impactó, pero con menor fuerza que a Brasil.
A Argentina le pegó menos que a los demás, pero le va a costar más acceder a los mercados capitales. Se le dificulta muchísimo el acceso al crédito y pienso que en el 2010 le va a costar más. Nadie confía en Argentina, no sólo por el manejo imprudente sobre la inflación, sino por el elevado nivel de desconfianza al ver los datos falsos del INDEC.

Para finalizar ¿Pensás que el dólar va a seguir aumentando?

Se estima que hasta diciembre con las condiciones objetivas que tiene el mercado, mirando la devaluación de Brasil y México, el dólar podría llegar hasta 4,40.

7 de octubre de 2009

Sobre el honestismo


El honestismo, a pesar de ser un término que ya se instaló en Argentina, es una palabra que puede llegar a generar confusiones. Y es más bien una estrategia, que una mentira.
Siempre está presente la cuestión política al utilizar esta palabra, ya que de allí deriva, y su vinculación está sometida a los políticos de turno.
Sin ir más lejos, las últimas elecciones legislativas tuvieron un tinte especial y resultaron más importantes de lo que se esperaba, o así por lo menos se presentaron. Y fue un fiel reflejo de lo que es el honestismo: callar las propuestas e ideas con discursos banales.

Somos nosotros, los ciudadanos, los que se ven afectados ante una situación así. Los que escuchamos a un político callar ante una pregunta o no discutir sobre lo que realmente importa.
Martín Caparrós abre el debate sobre el honestismo en un artículo que escribió para el Diario Crítica. Hace hincapié sobre este término y lo explica, y detalla, a más no poder. Así establece la diferencia que existe con la honestidad, la cual los políticos utilizan en cada situación a la hora de enarbolar una bandera. Y está bien que exista esa diferencia. La que separa la falta de ideas de la mentira.

Hay que resaltar, sobre todo, una definición en particular sobre este término en cuestión. “El honestismo es la forma de no pensar en ciertas cosas, un modo parlanchín de callarse la boca”, dice Caparrós. ¡No puede haber mejor definición que ésa! Un juego de palabras que deja en claro lo que se plantea. Su argumentación no necesita más extensión.
Eduardo Blaustein, también periodista del Diario Crítica, habla sobre el honestismo en su columna de opinión y ejemplifica aún más el término; donde destaca que hay muchos modos de encarnar esa proposición del honestismo y dice: “Pagando buena plata a un estudio de abogados patricios en caso de pleito, diseñando leyes desde el poder del dinero o moldeándolas por lobby, se puede cagar la vida de millones de prójimos sin que medien ni la truchada ni la coima”. Dando como ejemplo lo que significa para él “el honestismo”.

Pueden existir diferentes puntos de vista sobre esta palabra. Opiniones a favor o en contra de Caparrós. Pero lo que importa es el análisis. Sin análisis no existe debate ni proposición de ideas, y sin debate ni proposición de ideas se presenta el honestismo.

Por Huber Ezequiel Baca

5 de octubre de 2009

El secuestro de Chávez

Opositores al gobierno del presidente venezolano Hugo Chavez, con gran fuerza mediática y en una gran conspiración generaron disturbios y muertes como excusa para detener la revolución bolivariana propuesta por el Presidente.

El 11 de abril de 2002, Venezuela fue víctima de otro golpe de estado. Pedro Carmona, titular de la Federación de Cámaras y Asociaciones de Comercio y Producción de Venezuela en ese momento, convocó a una manifestación en contra del gobierno constitucional. El desenlace derivó en el secuestro de Hugo Chávez y la asunción de Carmona como presidente de facto. La tergiversación y manipulación de lo acontecido por parte de los medios, fue un punto clave en esta historia.

Por Huber Ezequiel Baca

“Más cuesta mantener el equilibrio de la libertad que soportar el peso de la tiranía”, manifestó, alguna vez, Simón Bolívar. Sus palabras se acoplarían a los hechos ocurridos el 11 de abril de 2002. Porque el golpe de estado que se produjo en Venezuela fue un fiel reflejo de que la presión de grupos poderosos se puede manejar, pero no la libertad.

El Puente Llaguno fue el escenario principal de lo ocurrido. Tras la aprobación de 49 leyes por parte de Chávez a fines de 2001, entre ellas una nueva Ley de Tierras y un nuevo régimen para los hidrocarburos, un cierto malestar se desató en la Confederación de Trabajadores de Venezuela, la Federación de Cámaras y Asociaciones de Comercio y Producción de Venezuela, y la gerencia de la estatal Petróleos de Venezuela (Pdvsa). Estas organizaciones decidieron citar a una marcha con la idea de dirigirse al edificio central de Petróleos de Venezuela.
Pero eso no ocurrió. Carlos Ortega, representante de la Confederación de Trabajadores de Venezuela en ese entonces, sugirió desviar el rumbo de la marcha y dirigirse hacia el Palacio de Gobierno que se encontraba en Miraflores, Caracas. El concepto era claro: que el Presidente renunciara. Pero alrededor de la sede presidencial se concentraban seguidores de Chávez, queriendo evitar la desestabilización de éste.

A todo esto, los canales de televisión jugaban un rol importante. Las primeras imágenes exponían a grupos chavistas disparando desde lo alto del puente, pero no se sabía con certeza a qué o a quiénes disparaban. Los medios, en sus “interpretaciones”, indicaban que esos disparos eran dirigidos hacia el grupo opositor. Pero, en realidad, los chavistas estaban siendo atacados por la Guardia Nacional Venezolana.
Además de la policía, hubo disparos llevados a cabo por francotiradores, situados en terrazas difíciles de ubicar para las víctimas. Estos asesinatos (en su mayoría disparos en la cabeza) fueron posteriormente transmitidos por los medios de manera tal que pareciese que los culpables eran los simpatizantes bolivarianos; de esta manera justificaban el golpe de estado.

El desenlace concluyó en 19 personas muertas y más de 100 heridos.
Ante esta situación, Chávez ordenó la interrupción de la señal de los cinco canales más importantes del país. Él denunciaba el carácter de revolución de la manifestación originada por la CTV y Fedecámaras, quienes habían incitado la marcha hacia el Palacio de Miraflores, respaldado por los canales de televisión privados.
Al mismo tiempo, mandos militares le solicitaron la renuncia al Presidente. Fuertes versiones comenzaron a circular que Hugo Chávez ya había renunciado. Más tarde, Lucas Rincón Romero, general del ejército militar, confirmaba la renuncia. Sin embargo, luego se supo que los militares habían tomado la sede de gobierno y que, en la madrugada del 12 de abril, Chávez había sido secuestrado y, posteriormente, trasladado a fuerte Tiuna, un centro militar ubicado al sur de Caracas. Ese mismo día, otra iba a ser la historia: Venezuela tendría otro gobierno. Pedro Carmona, Presidente de Fedecámaras, tomó la presidencia.
Rápidamente, Carmona decidió abolir el parlamento, eliminar las 49 leyes aprobadas por Chávez, y desplazó y ordenó la detención a los principales funcionarios chavistas (gobernadores, alcaldes y concejales).

Miles de manifestantes rodearon el Palacio de Miraflores pidiendo por el retorno de Chávez al poder, argumentando que éste no había renunciado sino que lo tenían secuestrado. Se registraron también disturbios y saqueos, los cuales dejaron la suma de 40 muertos.

Pero el paso más importante aún no había llegado: en una base de la fuerza aérea ubicada en Maracay, la 42 brigada de Paracaidistas se sublevó contra el gobierno de turno, considerándolo “ilegítimo”. El general de División del Ejército Julio José Montoya declaró: "Llamamos a la junta de facto para que convoque en plazo no mayor de 15 días a un referéndum revocatorio de Chávez a fin de que sea el pueblo soberano el que tome la decisión si el Presidente se queda o se va".
A las 16.20 hora local, el comandante general del Ejército Efraín Vásquez salió a condicionar su apoyo a Carmona al afirmar: "Esto no es un golpe de Estado, nosotros respetamos las instituciones y no queremos violación a la Constitución, queremos y apoyamos a un gobierno de transición que respete el estado de derecho y la Constitución de 1999".
Al parecer, los militares retiraron su apoyo al presidente Carmona debido a su decisión de disolver por decreto los poderes públicos y dar marcha atrás con los 49 decretos propuestos por Chávez.

Carmona decidió atrincherarse en la fortaleza militar de Fuerte Tiuna: según agencias internacionales, llegó al lugar a las 17.17. Desde allí anunció la restitución del Congreso, y comunicó además que permitiría a Chávez irse de Venezuela.

El anuncio del general Vásquez fue aprovechado por el vicepresidente Diosdado Cabello con el fin de recuperar el poder. "Cabello asumirá durante la ausencia temporaria del presidente constitucional Hugo Chávez", dijo Julio Montes, embajador ante La Habana. Al mismo tiempo, Monjes afirmó que dentro del Palacio de Miraflores se encontraban detenidos 30 funcionarios pertenecientes al grupo de Carmona.
Viéndose cada vez más sólo, Carmona decidió renunciar. "Asumí tratando de que no se produjera un vacío de poder, pero en vista de que el Congreso sesionó y decidió juramentar en la presidencia a Diosdado Cabello, renuncio al cargo", fueron sus palabras.

Hubo otro factor importante en la caída de Carmona: cuando éste disolvió el Congreso la comunidad internacional censuró el nuevo gobierno, al que consideró el fruto de un golpe de Estado. Incluso, Estados Unidos apoyó la condena formal de la OEA (Organización de los Estados Americanos), a pesar de haber visto con buenos ojos la llegada de un nuevo gobierno. El Consejo Permanente de la OEA estaba dispuesto a aplicar a Venezuela la Carta Democrática, que prevé la suspensión de los países que violen los principios democráticos. De esa forma, el nuevo gobierno se enfrentaba al aislamiento internacional.

A las 22, Cabello asumió como Presidente provisional de la República Bolivariana de Venezuela e inmediatamente ordenó la búsqueda de Chávez en la isla La Orchila.

Finalmente, a las 3.45 del viernes 14 de abril, Chávez arribó al Palacio de Miraflores en un helicóptero: allí lo esperaban sus ministros, miembros del alto mando militar, y unos 200.000 manifestantes.

Tras el retorno al poder después de su liberación, Hugo Chávez siguió su mandato. Actualmente, los conflictos con los medios de comunicación son constantes, y la política implementada por el presidente atrae polémicas. Pero más allá de eso, una marca oscura quedó aquel 11 de abril de 2002. Una marca que se pudo superar, pero no olvidar.

3 de octubre de 2009

La caída del muro de Berlín


Alemania se dividía en dos. La construcción del Muro de Berlín ya era una realidad. La República Federal y la República Democrática Alemana estaban fragmentadas por una pared. “Nadie tiene intención de construir un muro”, expresaba el Jefe de Estado de la RDA, Walter Ulbricht, dos meses antes de la construcción. Sus palabras quedaban en el olvido.

Por Huber Ezequiel Baca

El 13 de agosto de 1961, miembros de la policía fronteriza alemana comenzaban a detener la circulación de vehículos y personas, impidiendo el tránsito del lado oeste de Berlín hacía el este. Las líneas de los ferrocarriles interurbanos de Berlín Occidental, hacían su recorrido sin realizar paradas del lado oriental. Los soldados germano-orientales, junto a sus tropas, iniciaban a rodear con alambres de púas la capital alemana. Tres días después, un grupo de obreros reemplazaban a los policías y finalizaban la pavimentación de un bloque de 4 metros de alto y 166 kilómetros de largo; de los cuales 45 cortaban la ciudad de Berlín en dos partes. Más de 16.000.000 millones de marcos alemanes costaban la construcción del muro, que se encargaba de dividir a Alemania en dos.

Alemania Oriental sostenía que el muro tenía como fin cuidar de sus habitantes contra los ataques fascistas occidentales. No obstante, el objetivo real era otro: evitar la evasión de millones de ciudadanos disconformes con el sistema comunista implementado por la Unión Soviética. Casas, familias, calles y plazas estaban siendo divididos por una pared. La situación de restringir la libertad ponía en alerta a los ciudadanos.

Mientras tanto, la reacción de Alemania Occidental ante la edificación del muro no se hacía esperar: al día siguiente presentaban fuerzas militares en la frontera; dos días después, establecían comunicación con el comandante soviético de Berlín y, 72 horas luego, ejercían una manifestación en protesta ante Moscú. Las ideologías y los sistemas socioeconómicos eran desiguales entre ambas partes. Los habitantes de los Estados disponían de documentación diferentes, aunque para la concepción jurídica occidental, todos tenían la misma nacionalidad: alemanes.

Para los habitantes de Berlín Oriental y los ciudadanos de la RDA estaba prohibido superar la frontera. Ya no se podía entrar más a la RDA desde Berlín Oeste. A pesar de que se establecía un acuerdo en 1963, que permitía que miles de berlineses del oeste visitaran a sus familiares del lado este una vez al año, el caos comenzaba: cientos de personas eran asesinadas en el intento de atravesar el muro.

La frontera se ampliaba cada vez más y, también, se perfeccionaba el sistema de control de personas. Algunos podían escapar, otros eran asesinados por soldados fronterizos. Un escape célebre e internacionalmente conocido se llevaba acabo los días 3, 4 y 5 de octubre de 1964, cuando 57 ciudadanos se fugaron cruzando un túnel excavado por los alemanes occidentales. Diez años después, Alemania Oriental y Occidental establecían relaciones diplomáticas. Se firmaron tratados que garantizaban el libre acceso a Berlín por carreteras y otros que definían relaciones entre la RFA y la RDA; incluyendo la facilitación de trámites necesarios para los permisos de viaje. Al mismo tiempo, Alemania Oriental exigía que se lo considerase un estado soberano, pero esa propuesta no llegaba a buen puerto y era rechazada por Alemania Occidental. A pesar de esa negativa, las relaciones entre las partes avanzaban.

Se hacía esperar, pero finalmente el día iba a llegar. El 2 de mayo de 1989, soldados húngaros comenzaban a desarmar la barrera que limitaba con Austria. En Alemania Oriental empezaban a reclamar la salida de su país. En septiembre, las manifestaciones en Leipzig (ciudad alemana), se extendían a otras ciudades de la RDA. “Nosotros somos el pueblo”, era el lema que utilizaban miles de ciudadanos de la RDA, que exigían la libertad de opinión y de circulación. El 30 de ese mes, Erich Honecker, posterior Jefe de Estado de la RDA, autorizaba la salida de 10.000 fugitivos desde la embajada de Praga (Checoslovaquia). Por ese entonces, la RDA cierra la frontera con Checoslovaquia.

El 17 de octubre Erich Honecker renunciaba a su cargo como Jefe de Estado. Las manifestaciones contra el Gobierno de la RDA seguían incrementándose. El 9 de noviembre, se hacía el anuncio oficial; mediante conferencia de prensa se comunicaba que los habitantes de Alemania Oriental podrían cruzar la frontera sin ningún permiso especial. La población de RDA se hacía presente frente al muro con martillos, picos y mazas. La osadía terminaba. El muro era derribado por los berlineses. Después de 28 años que el muro mantuvo su vigencia, más de 5 mil personas trataron de escapar; 100 personas murieron en el intento, varios asesinados por la guardia fronteriza de la DDR. Finalmente, el 1 de Julio de 1990, Alemania Oriental y Occidental se unificaban. Así, concluía todo un proceso negro de la historia mundial. Así, llegaba esa libertad tan ansiada.